Un cimiento submarino para la acuicultura
La operación segura y sostenible de un centro de cultivo de salmones o mitílidos en las aguas expuestas del sur de Chile no comienza con la siembra de peces o semillas, sino con una decisión de ingeniería crítica que ocurre metros bajo la superficie: el diseño e instalación del sistema de fondeo. Este conjunto de anclas, cadenas, líneas y boyas es el que mantiene fijas las balsas-jaulas o las líneas de cultivo, enfrentando la fuerza constante de corrientes, vientos y oleaje. En 2022, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA) publicó un documento técnico específico que busca estandarizar y robustecer estos sistemas, un paso considerado fundamental para la estabilidad operacional y ambiental del sector acuícola nacional (según SUBPESCA).
El informe, de carácter normativo y técnico, establece los parámetros y criterios esenciales que deben seguir los titulares de concesiones de acuicultura para el diseño, la instalación, la operación y la mantención de sus sistemas de fondeo. Su objetivo central es garantizar que estas estructuras cumplan con estándares de seguridad que prevengan fallas catastróficas. La publicación de este documento por parte de la autoridad sectorial responde a una necesidad histórica del sector, donde las deficiencias en los fondeos han sido identificadas como una causa raíz de incidentes graves.
Mitigando riesgos con raíces profundas
La importancia de un marco técnico sólido para los fondeos no es teórica. Fallas en estos sistemas han derivado en eventos de alto impacto, tanto ecológico como económico. Uno de los más sensibles es el escape masivo de salmones desde los centros de cultivo. Cuando un sistema de fondeo cede, las jaulas pueden colisionar entre sí, dañar sus redes o incluso hundirse parcialmente, permitiendo la fuga de peces cultivados al medio ambiente natural. Estos escapes tienen consecuencias sanitarias, al poder transmitir enfermedades o parásitos a poblaciones silvestres, y también genéticas, por la interacción de ejemplares domesticados con especies nativas (de acuerdo al contexto histórico reconocido por la literatura científica del sector).
Por otro lado, en el cultivo de mitílidos (choritos, cholgas), un fondeo inadecuado puede llevar al colapso total de las líneas de cultivo. Estas estructuras, compuestas por largas líneas horizontales de las que cuelgan los colectores, son particularmente vulnerables a tormentas y temporales si no están correctamente ancladas. Su colapso no solo significa la pérdida de la producción y de la infraestructura, sino que también genera contaminación por plásticos y otros materiales que terminan en el fondo marino o en las costas, un problema documentado en estudios como "Aquaculture linked marine plastic pollution..." y que afecta la salud de los ecosistemas.
Los pilares del nuevo estándar técnico
El documento de SUBPESCA aborda estas vulnerabilidades estableciendo requisitos claros. Se enfoca en asegurar que el diseño del sistema sea apropiado para las condiciones específicas del sitio de la concesión, considerando variables como la profundidad, el tipo de fondo marino (rocoso, arenoso, fango), la exposición al oleaje y la intensidad de las corrientes predominantes. Esto implica que un diseño genérico no es aceptable; debe ser un cálculo ingenieril adaptado a la realidad local.
Otro aspecto crucial que regula es la calidad y especificación de los materiales utilizados. Las cadenas, cables, grilletes y anclas deben cumplir con normas de resistencia y durabilidad certificadas, capaces de resistir la corrosión marina y la fatiga del material por el movimiento constante. Asimismo, el documento hace hincapié en los protocolos de mantención e inspección periódica. Un fondeo, por sólido que sea, se degrada con el tiempo. La norma exige un monitoreo regular para detectar desgastes, corrosión o daños que puedan comprometer la integridad del sistema antes de que ocurra una falla.
Finalmente, el marco técnico incorpora consideraciones para eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes e intensos debido al cambio climático. Los sistemas deben tener un factor de seguridad que contemple estas cargas máximas esperadas, asegurando que puedan soportar tormentas severas sin ceder. Esto es particularmente relevante para la acuicultura en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, donde los fenómenos meteorológicos pueden ser brutales.
Hacia una acuicultura más resiliente y sostenible
La publicación de este informe técnico por parte de SUBPESCA representa más que una mera actualización regulatoria. Es un reconocimiento institucional de que la sostenibilidad a largo plazo de la acuicultura chilena está intrínsecamente ligada a su resiliencia operativa. Un sector que opere con infraestructura crítica débil o mal mantenida es un sector expuesto a crisis recurrentes, con los consiguientes costos económicos para las empresas, conflictos con otras comunidades de usuarios del borde costero y un deterioro de su licencia social ante la ciudadanía.
Al estandarizar y elevar los requisitos para los sistemas de fondeo, la autoridad busca crear un piso técnico mínimo común que eleve los estándares de todo el sector. Esto beneficia a las empresas responsables que ya operan con altas especificaciones, al reducir la competencia desleal de quienes podrían recortar costos en elementos críticos pero menos visibles. Al mismo tiempo, es una herramienta de protección ambiental preventiva. Al minimizar el riesgo de colapsos y escapes, se mitigan dos de los impactos negativos más citados por las comunidades y la ciencia en relación con la acuicultura.
La implementación efectiva de estas directrices, sin embargo, dependerá de una fiscalización robusta y constante por parte de los organismos del Estado, así como de la voluntad de las empresas por internalizar estos costos como una inversión en seguridad y permanencia. En un contexto de creciente escrutinio público y desafíos climáticos, contar con un fondeo seguro deja de ser un detalle técnico para convertirse en una condición fundamental para la viabilidad futura de la acuicultura en Chile. El documento de SUBPESCA proporciona la hoja de ruta técnica para alcanzar ese objetivo, anclando las operaciones no solo al fondo marino, sino también a principios de seguridad y sostenibilidad.
