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Noticia4 min de lectura12 de abril de 2026

OCDE pide eliminar subsidios a combustibles: qué implica para la acuicultura

Más de 25 países redujeron impuestos a los combustibles tras el inicio del conflicto con Irán, pero la OCDE advierte que esos subsidios son insostenibles y deben eliminarse. Para los productores acuícolas chilenos que operan con embarcaciones, plantas de proceso y logística de frío, el retiro de cualquier alivio en el precio del diésel presiona directamente el margen operativo.

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REDIA

La OCDE tiene un nuevo economista jefe y su primer mensaje público es incómodo para varios gobiernos: los subsidios energéticos universales que se implementaron para amortiguar el alza de combustibles deben eliminarse. Rápido.

Stefano Scarpetta, quien asumió el cargo este mes, declaró al Financial Times que estas medidas —aunque fáciles de implementar— son demasiado costosas para sostenerse. La referencia directa es la crisis energética europea de 2022, cuando los subsidios post-invasión rusa a Ucrania terminaron impulsando inflación, agravando déficits fiscales y frenando la transición energética.

Ahora el contexto es otro conflicto: la guerra con Irán. Más de 25 países, incluyendo miembros de la Unión Europea y economías emergentes como Brasil e India, ya recortaron impuestos a los combustibles. Chile no está al margen de esa presión.

Por qué esto llega directo a los costos de producción acuícola

La acuicultura chilena consume combustible en casi cada eslabón de su operación: embarcaciones de trabajo en los centros de cultivo, sistemas de bombeo y refrigeración en plantas de proceso, transporte de insumos hacia zonas remotas de Los Lagos, Aysén y Atacama, y logística de exportación hacia puertos.

Para la mitilicultura —donde los márgenes son estrechos y la operación depende de embarcaciones menores que trabajan diariamente en los canales de Chiloé— el precio del diésel no es un costo secundario. En muchos casos representa entre el 15% y el 25% del costo operativo directo, dependiendo de la distancia entre el centro de cultivo y la planta.

Para la pectinicultura del Norte Chico, donde los centros de cultivo en Coquimbo y Atacama operan con buzos y embarcaciones en zonas de difícil acceso, cualquier alza sostenida en el combustible comprime aún más un margen que ya viene golpeado por ciclos de mortalidad y precios estancados en destino.

El problema no es el subsidio — es lo que pasa cuando se retira

La advertencia de la OCDE no es que los precios subirán mañana. Es que los gobiernos que implementaron alivios fiscales están bajo presión para retirarlos, y que ese retiro, cuando ocurra, no vendrá acompañado de compensaciones sectoriales.

La experiencia europea de 2022-2023 lo ilustra: cuando los subsidios se eliminaron de forma gradual, los sectores productivos con alta dependencia energética —pesca, acuicultura, transporte refrigerado— absorbieron el ajuste sin mecanismos de amortiguación específicos. Los grandes operadores con contratos de suministro de largo plazo lo gestionaron. Los productores medianos y pequeños, no.

En Chile, la APE (Acuicultura de Pequeña Escala) es el segmento más expuesto. Sin acceso a contratos de suministro de combustible a precio fijo, sin capacidad de trasladar costos al precio de venta en el corto plazo, y con acceso limitado a crédito operativo, un alza de 15% a 20% en el precio del diésel puede hacer inviable una temporada completa.

"El coste de estas políticas es especialmente alto", señaló Scarpetta, refiriéndose a los subsidios implementados tras la invasión rusa a Ucrania. "Impulsaron la inflación, agravaron los problemas fiscales y redujeron los incentivos para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles."

Lo que la fuente no dice — pero el contexto acuícola sí implica

La nota de la OCDE no menciona a Chile ni a la acuicultura. Pero hay tres implicaciones concretas que vale leer entre líneas.

Presión sobre la política energética chilena: Si el gobierno mantiene algún mecanismo de estabilización de precios de combustibles —como el MEPCO— bajo presión de organismos internacionales para eliminarlo, los productores acuícolas perderían uno de los pocos amortiguadores disponibles frente a la volatilidad del mercado del petróleo.

Costo logístico en zonas remotas: Los centros de cultivo en los fiordos de Aysén y en las islas de Chiloé ya pagan un sobreprecio por el flete de combustible. Si el precio base sube, ese diferencial se amplía proporcionalmente.

Competitividad exportadora: Chile compite con Noruega, Nueva Zelanda y China en varios mercados de moluscos y salmónidos. Si los costos energéticos suben de forma asimétrica —porque otros países mantienen subsidios o tienen acceso a energías más baratas— la ventaja competitiva en precio se erosiona.

Nada de esto es inmediato. Pero la dirección que marca la OCDE es clara: el ciclo de alivios energéticos post-conflicto está llegando a su fin, y los sectores que no ajustaron su estructura de costos durante ese período van a sentirlo más.

El indicador a seguir es el precio del diésel en las regiones de Los Lagos y Aysén durante el segundo semestre de 2026, y si el Ministerio de Energía actualiza el mecanismo MEPCO antes de que termine el año. Si ese ajuste ocurre sin compensación sectorial, los productores de mitílidos y pectínidos con operación intensiva en embarcaciones serán los primeros en reportar presión en sus costos variables.

Fuentes consultadas https://share.google/bCuwZduDOGacqVvqc

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