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Noticia6 min de lectura16 de abril de 2026

Pythium porphyrae: control biológico natural en cultivos de Gracilaria

El Núcleo Milenio de Acuicultura Sustentable y Salud (MASH) registró por primera vez en Chile y en el Pacífico Sudeste la presencia del oomiceto <em>Pythium porphyrae</em>, un organismo que parasita a <em>Porphyra</em>, el alga epifita que contamina los cultivos de <em>Gracilaria chilensis</em>. El hallazgo abre la posibilidad de estudiar un mecanismo de control biológico que ya opera en los sitios de cultivo de pelillo — sin que nadie lo hubiera medido antes.

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Los cultivos de Gracilaria chilensis —el pelillo— llevan décadas con un problema sin solución química aprobada: la colonización de Porphyra, un alga epifita que compite por espacio y luz, reduce la calidad del producto y complica la cosecha. El manejo ha dependido casi exclusivamente de intervención manual y de la selección de sitios con menor presión de epifitas.

Un estudio del Núcleo Milenio de Acuicultura Sustentable y Salud (MASH) cambió esa lectura. El equipo identificó y describió por primera vez en Chile —y en todo el Pacífico Sudeste— la presencia del oomiceto Pythium porphyrae en sitios de cultivo de pelillo. El organismo actúa directamente sobre Porphyra.

Pythium porphyrae no es un hongo verdadero, aunque se comporta como uno. Pertenece a los oomicetos, un grupo filogenéticamente distinto que incluye algunos de los patógenos más destructivos de la agricultura y la acuicultura a escala global. En este caso, su rol documentado es el opuesto: parasita y degrada la epifita que afecta al pelillo. Es un control biológico que ya estaba ocurriendo en los cultivos — sin que nadie lo hubiera registrado ni caracterizado en esta región.

Qué encontraron y cómo lo documentaron

El estudio describe el primer aislamiento y caracterización del organismo en Chile. Los investigadores del MASH lo identificaron en sitios activos de cultivo de Gracilaria chilensis. Eso indica que Pythium porphyrae no es una presencia accidental ni de laboratorio: ya está en el agua donde se produce pelillo.

La relevancia del registro no es solo taxonómica. Documentar que este oomiceto existe en los sitios de cultivo chilenos abre la posibilidad de estudiar bajo qué condiciones opera con mayor o menor eficacia, qué variables ambientales lo favorecen y si su presencia varía entre zonas de producción.

El estudio no determina si la densidad del organismo es suficiente para controlar las epifitas en condiciones productivas reales. Tampoco establece si su presencia es homogénea entre los distintos sitios de cultivo del país.

Por qué este hallazgo importa para la algacultura chilena ahora

Chile es uno de los principales productores mundiales de Gracilaria. La mayor parte de la producción se destina a la extracción de agar, con mercados en Asia, Europa y Norteamérica. La calidad del producto —y por tanto el precio— depende en parte de la pureza de la cosecha: una alta proporción de epifitas baja el rendimiento en agar y puede generar rechazos en destino.

El manejo de epifitas es uno de los costos operativos más difíciles de cuantificar en la algacultura artesanal. No hay insumos registrados para su control químico en Chile. La selección de sitios con menor presión de Porphyra es la estrategia más usada, pero no siempre está disponible para productores con concesiones fijas.

El hallazgo abre la posibilidad de estudiar qué condiciones favorecen o inhiben ese control natural, y si es posible manejarlo sin introducir organismos externos al sistema de cultivo.

Las implicaciones varían según el tipo de productor. Para los cultivadores de pequeña escala —sin acceso a insumos costosos ni a asesoría técnica frecuente— un mecanismo de control que ya opera en el sitio es potencialmente más accesible que cualquier tecnología que requiera inversión o logística adicional. Para las empresas medianas con mayor superficie de cultivo, la pregunta es si ese control es suficientemente predecible como para incorporarlo en la planificación productiva.

El marco normativo que rodea esta investigación

La algacultura chilena opera bajo un marco normativo que está cambiando. Las modificaciones reglamentarias de los últimos años han ampliado las exigencias ambientales y sanitarias para los centros de cultivo, incluyendo los de algas. La normativa sobre uso de biocidas y productos fitosanitarios en acuicultura es restrictiva: no hay productos aprobados específicamente para el control de epifitas en Gracilaria.

Un mecanismo de control biológico natural —si se confirma su eficacia en condiciones productivas— tendría una ventaja regulatoria directa: no requeriría aprobación como insumo, porque ya está presente en el ambiente. Eso lo diferencia de cualquier solución que implique introducir organismos o productos externos al sistema de cultivo.

El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA) no ha emitido pronunciamiento sobre este hallazgo en la información disponible. Tampoco hay indicios de que la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) esté evaluando cambios normativos vinculados al control biológico en algacultura. El estudio es investigación básica, no aplicada. La distancia entre un primer registro y una recomendación de manejo validada puede ser de varios años.

Condiciones para el uso productivo del hallazgo

El hallazgo del MASH es un punto de partida, no una solución. Para que Pythium porphyrae pase de ser un dato científico a una herramienta de manejo, quedan pendientes al menos cuatro pasos:

Estudios de distribución geográfica: si el organismo está presente en todos los sitios de cultivo de pelillo en Chile, o solo en algunos.

Evaluación de eficacia bajo condiciones productivas reales: temperatura, salinidad, densidad de cultivo, estacionalidad.

Análisis de riesgo: los oomicetos incluyen patógenos de alto impacto en acuicultura. Antes de cualquier aplicación, hay que descartar que Pythium porphyrae pueda afectar otras especies cultivadas en sistemas multiespecies o en cercanía con mitilicultura u ostricultura.

Validación en escala productiva, no solo en laboratorio.

Ninguno de esos pasos está cubierto por el estudio actual. Lo que sí está cubierto es el primero y más difícil: demostrar que el organismo existe en Chile y que actúa sobre la epifita objetivo.

El MASH tiene financiamiento vigente y líneas de investigación activas en algacultura. Si el seguimiento de este hallazgo entra en su agenda de trabajo, los próximos resultados podrían aparecer en un plazo de dos a cuatro años — el ciclo habitual de publicación para estudios de esta naturaleza en Chile.

Los cultivadores de pelillo que observen degradación de epifitas en sus sitios sin intervención directa tienen ahora un nombre para lo que podría estar ocurriendo. Cuando esa degradación es consistente y localizada, es el tipo de dato de campo que los investigadores del MASH utilizan para avanzar al siguiente paso.

Fuentes consultadas https://www.ipacuicultura.com/noticia-69641-seccion-Investigaci%C3%B3n

https://www.sernapesca.cl/area-trabajo/acuicultura/

Acuicultura de Pequeña Escala (APE) – sernapesca

Programa para la Gestión Sanitaria en la Acuicultura - sernapesca

Temas Ambientales de la Acuicultura – sernapesca

sernapesca

Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura - Wikipedia

Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA) - Subpesca

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