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Noticia6 min de lectura18 de abril de 2026

Cochayuyo: alianza Chile-Nueva Zelanda y mercado global de algas

Investigadores del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB) y la Universidad de Los Lagos se sumaron a un proyecto internacional con Nueva Zelanda y Australia para desarrollar acuicultura de *Durvillaea antarctica*. El mercado mundial de algas comerciales superó los USD 19 mil millones en 2025 — y Chile, con una de las costas más productivas del hemisferio sur, opera casi exclusivamente desde la recolección.

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Chile extrae cochayuyo desde hace siglos. Lo seca, lo vende, lo exporta en volúmenes modestos. Pero no lo cultiva. Esa brecha — entre una especie nativa con alta demanda y la ausencia de sistemas de producción controlada — es lo que un proyecto internacional publicado en noviembre de 2025 busca cerrar.

El proyecto, titulado "Unlocking the aquaculture potential of bull kelp through trans-Pacific collaboration", reúne equipos de Chile, Nueva Zelanda y Australia. Lo lidera el Dr. Lindsey White de la Universidad Tecnológica de Auckland (AUT) y cuenta con financiamiento del Catalyst Fund 2025, programa conjunto de la AUT y la Royal Society of New Zealand. Por Chile participan el Dr. Alejandro Buschmann y la Dra. Pamela Fernández, ambos del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB) y del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos.

Durvillaea antarctica: una especie con demanda y sin cultivo

El cochayuyo (Durvillaea antarctica) es un alga parda que crece en costas rocosas expuestas al oleaje en el Pacífico sur. En Chile tiene historia: forma parte de la dieta costera, circula en mercados locales y registra exportaciones puntuales hacia Asia y Europa. Su aprovechamiento ha dependido casi exclusivamente de la recolección silvestre.

Ese modelo tiene límites conocidos en el cultivo algológico chileno: la recolección sin producción controlada presiona los stocks naturales, no garantiza volumen constante y dificulta la trazabilidad que los compradores internacionales exigen con creciente frecuencia. El cultivo controlado aborda las tres variables al mismo tiempo.

D. antarctica forma parte estructural de los ecosistemas costeros templado-fríos. Desarrollar su acuicultura sin afectar esa función requiere entender su biología reproductiva, sus requerimientos de sustrato y su comportamiento en condiciones de cultivo. En Chile, esa información es fragmentaria. El proyecto busca sistematizarla.

El mercado mundial de algas en 2025: cifras y composición

Según datos de Fortune Business Insights actualizados a marzo de 2026, el mercado mundial de algas comerciales alcanzó USD 19,79 mil millones en 2025. La proyección para 2034 es de USD 40,85 mil millones, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 8,46%. Asia Pacífico concentra el 77,69% del mercado actual.

Los usos finales que traccionan ese crecimiento incluyen alimentos y bebidas, fertilizantes agrícolas, aditivos para piensos, productos farmacéuticos y cosmética. El cochayuyo tiene presencia documentada en varios de esos segmentos — especialmente en alimentación humana y en aplicaciones de biopolímeros. Chile no aparece como proveedor relevante en ninguno de ellos a escala industrial.

La distancia entre el potencial de la especie y la posición exportadora chilena actual no se explica por falta de recurso. Se explica por la ausencia de tecnología de cultivo reproducible y escalable. Eso es lo que el proyecto transpacífico intenta construir.

Lo que aporta la colaboración con Nueva Zelanda y Australia

Durvillaea antarctica también crece en las costas de Nueva Zelanda y Australia del sur. Los equipos de esos países llevan años trabajando en su biología y en intentos de cultivo experimental. La colaboración no es solo de financiamiento: es de conocimiento acumulado sobre una especie compartida en condiciones oceanográficas similares.

Para Chile, eso significa acceso a protocolos de cultivo que no parten de cero. Para Nueva Zelanda y Australia, significa trabajar con los investigadores de mayor trayectoria en acuicultura de macroalgas en el Pacífico sur. El Dr. Buschmann es una referencia reconocida internacionalmente en ese campo.

El Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, con sede en Puerto Montt, opera en la misma región donde se concentra gran parte de la actividad algológica chilena. Los resultados del proyecto tienen posibilidades reales de transferirse a productores locales si los protocolos de cultivo resultan viables.

La hoja de ruta de algas en Chile: el marco más amplio

El proyecto de cochayuyo no ocurre de forma aislada. En junio de 2025, The Nature Conservancy Chile y la ONG Mayma publicaron una hoja de ruta para el desarrollo de una producción sostenible y regenerativa de algas en Chile. El documento fue construido con comunidades costeras, representantes del sector público y privado, academia y organizaciones sociales.

Ese proceso identificó el cultivo de algas como una alternativa productiva con potencial para diversificar economías locales y regenerar ecosistemas marinos. También reconoció el vínculo histórico de mujeres, jóvenes y pueblos originarios con esta actividad. El documento señala que ese vínculo no se ha traducido en instrumentos de financiamiento accesibles para esos grupos.

La hoja de ruta no nombra al cochayuyo como especie prioritaria única. Pero el perfil de D. antarctica — nativa, con demanda internacional, con comunidades costeras que ya la trabajan — encaja con los criterios que el documento establece para especies con potencial de desarrollo sostenible.

Condiciones para la viabilidad del cultivo de cochayuyo

El proyecto transpacífico está en fase de investigación. Los resultados publicados hasta ahora describen el objetivo y los equipos involucrados, pero no incluyen protocolos de cultivo validados ni datos de rendimiento productivo. Eso es esperable en esta etapa.

Para que el proyecto tenga impacto en el cultivo algológico chileno, necesita demostrar tres cosas: que D. antarctica puede cultivarse con densidades y tasas de crecimiento que hagan viable la operación a escala comercial, que los costos de producción son competitivos frente a la recolección silvestre, y que la calidad del producto cultivado satisface los estándares de los mercados de destino.

Ninguna de esas preguntas tiene respuesta todavía. El proyecto las plantea con rigor y con los equipos adecuados para responderlas. Entre la investigación y el productor que decide invertir en una línea de cultivo de cochayuyo hay un trecho que depende de resultados que aún no existen.

A la fecha, el mercado existe, la especie existe y hay un proyecto financiado con equipos de tres países trabajando en los protocolos de cultivo. El seguimiento relevante es el avance del Catalyst Fund 2025 y la eventual publicación de protocolos por parte del equipo CeBiB-i~mar. Si esos resultados se publican antes de fines de 2026, el ciclo de transferencia hacia productores podría comenzar en 2027.

Fuentes consultadas [PDF] Copia de INFORME TNC 2025 ES - Aquaculture Science Hub

Nueva alianza transpacífica para impulsar el cultivo sustentable del cochayuyo

Tamaño, participación y pronóstico del mercado de algas comerciales para 2034

Seaweed Insights | Informes

[PDF] SUBSECRETARÍA DE ECONOMÍA Y EMT Agosto 2019 - Instituto de Fomento Pesquero (IFOP)

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