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Noticia6 min de lectura17 de abril de 2026

Cultivos de chorito alteran genética de Mytilus chilensis en Reloncaví

Un estudio publicado en Aquaculture por investigadores del Instituto Milenio SECOS encontró variantes genéticas más frecuentes en choritos de cultivo que en poblaciones silvestres del Seno del Reloncaví — la primera evidencia de diferenciación genética adaptativa a pequeña escala en Mytilus chilensis cultivado. Para los mitilicultores de Los Lagos que dependen al 100% de semilla natural, esto abre una pregunta que el modelo productivo actual no tiene respuesta: si los cultivos están filtrando genotipos, ¿qué le está pasando a los bancos de los que se extrae esa semilla?

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La mitilicultura chilena opera sobre un supuesto que nunca se había cuestionado con datos genéticos: que la semilla que se extrae de los bancos naturales y la que sobrevive en las cuelgas es, biológicamente, la misma. Un estudio reciente del Instituto Milenio SECOS publicado en la revista Aquaculture sugiere que eso no es así.

Los investigadores detectaron variantes genéticas que aparecen con mayor frecuencia en choritos de cultivo que en las poblaciones silvestres del Seno del Reloncaví. Esas variantes, según el estudio, podrían favorecer la supervivencia de los individuos en las condiciones propias de las cuelgas sumergidas. Es la primera vez que se reporta este tipo de diferenciación genética adaptativa a pequeña escala en Mytilus chilensis.

Qué encontró el estudio y por qué es distinto a lo que se sabía

Hasta ahora, la discusión sobre genética en mitilicultura chilena giraba en torno a diversidad poblacional a gran escala: diferencias entre zonas geográficas, entre el norte y el sur de Los Lagos, entre fiordos. Lo que este estudio reporta ocurre a escala local, dentro del mismo Seno del Reloncaví, entre individuos que comparten el mismo origen geográfico.

El mecanismo que proponen los autores es el de un filtro genético: el ambiente del cultivo —densidad, movimiento del agua, disponibilidad de alimento, temperatura en la cuelga— no es neutral. Favorece a ciertos individuos sobre otros. Los que sobreviven y crecen en las estructuras de cultivo no son una muestra aleatoria de la población silvestre. Son los que tienen las variantes que funcionan mejor en ese ambiente artificial.

Eso tiene una consecuencia directa: si los cultivos retienen y reproducen preferentemente esos genotipos, y si hay algún flujo genético de vuelta hacia los bancos naturales —por larvas que escapan, por corrientes, por la cercanía entre concesiones y bancos—, la composición genética de las poblaciones silvestres podría estar cambiando sin que nadie lo esté midiendo.

El problema de fondo: toda la producción depende de semilla silvestre sin trazabilidad genética

Chile es el segundo productor mundial de mitílidos de cultivo. Esa producción depende exclusivamente de la captación de semilla desde bancos naturales en la Región de Los Lagos. No hay hatchery de chorito a escala comercial. No hay programa de mejoramiento genético. La semilla que entra al sistema productivo es la que el mar produce y los mitilicultores captan.

Ese modelo funciona mientras los bancos naturales mantengan su capacidad de producir semilla en cantidad y calidad suficiente. Lo que el estudio del SECOS introduce es una variable que ese modelo no contempla: que los propios cultivos podrían estar modificando la composición genética de esos bancos con el tiempo.

No es una afirmación que el estudio haga directamente. Los autores reportan diferenciación genética entre cultivos y bancos en el Seno del Reloncaví. La pregunta sobre flujo genético de vuelta hacia las poblaciones silvestres, y sobre si ese flujo tiene consecuencias para la producción de semilla a largo plazo, queda abierta. Pero es la pregunta que el hallazgo obliga a hacer.

Por qué el Seno del Reloncaví es el lugar donde esto importa más

El Seno del Reloncaví concentra una fracción significativa de la actividad mitilicultora de Los Lagos. Es una de las zonas con mayor densidad de concesiones activas y, al mismo tiempo, una de las áreas con bancos naturales que abastecen de semilla a productores de toda la región.

La proximidad entre cultivos y bancos en ese espacio es precisamente lo que hace posible el tipo de interacción genética que el estudio describe. En zonas con menor densidad de cultivos, el efecto podría ser menor o más lento. En el Reloncaví, las condiciones para que ese filtro genético opere están dadas.

El SECOS es el Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera, con sede en Santiago y trabajo de campo concentrado en el sur de Chile. Sus investigaciones combinan ecología marina, ciencias sociales y análisis de sistemas productivos costeros. El estudio fue publicado en Aquaculture, una de las revistas de mayor referencia en investigación acuícola aplicada.

Lo que el sector productivo no tiene aún: datos propios sobre sus bancos

Los mitilicultores del Seno del Reloncaví —y de Los Lagos en general— no cuentan con monitoreo genético de los bancos de los que extraen semilla. Eso no es una crítica al sector: no existe ningún programa público ni privado que lo haga de forma sistemática. SERNAPESCA monitorea abundancia y estado sanitario de los bancos, no su composición genética.

El resultado es que si el proceso que describe el estudio del SECOS está ocurriendo a mayor escala, no hay forma de detectarlo con los instrumentos de monitoreo actuales. La señal llegaría tarde: cuando la calidad o cantidad de semilla disponible empiece a cambiar, y para entonces atribuir la causa sería difícil.

Eso no significa que el colapso de los bancos sea inminente ni que el estudio lo sugiera. Lo que sí sugiere es que el modelo de captación de semilla silvestre sin ningún tipo de seguimiento genético opera con un punto ciego que hasta ahora no tenía nombre. Ahora lo tiene.

Adaptación al cultivo: ¿ventaja o riesgo?

Hay una lectura optimista del hallazgo: si los choritos que sobreviven en cultivo tienen variantes genéticas que los hacen más aptos para ese ambiente, eso podría ser la base de un programa de mejoramiento genético. Identificar esas variantes, caracterizarlas y eventualmente usarlas para desarrollar líneas de cultivo con mejor desempeño productivo es una posibilidad que el estudio abre.

Pero esa lectura requiere inversión en investigación aplicada que Chile no tiene en mitilicultura. Los programas de mejoramiento genético en acuicultura —los que existen para salmón, para ostión en algunos países— demoran décadas y requieren infraestructura de hatchery que la mitilicultura chilena no tiene.

La lectura más inmediata para un productor es otra: si los cultivos están seleccionando genotipos específicos y eso afecta los bancos de los que depende la semilla, la estabilidad del abastecimiento de semilla —que hoy se da por garantizada— podría no serlo en el futuro.

El estudio no cuantifica ese riesgo ni establece plazos. Pero es el primer dato empírico que indica que la relación entre cultivos y bancos naturales en el Seno del Reloncaví no es genéticamente neutra.

El seguimiento a vigilar es si el SECOS o SERNAPESCA incorporan monitoreo genético de bancos naturales en los programas de evaluación de recursos bentónicos de Los Lagos. Sin esa línea base, cualquier cambio futuro en la composición genética de los bancos será invisible hasta que se manifieste en la producción.

Fuentes consultadas https://socioecologiacostera.cl/estudio-revela-que-cultivos-de-chorito-actuarian-como-filtro-genetico-de-la-especie-en-seno-del-reloncavi/

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